Diversificar fuentes de apoyo

Diversificar fuentes de apoyo

una estrategia de autosustentabilidad

Mayor autosustentabilidad es mayor autonomía y menos dependencia a financiamientos, conocimientos o decisiones externas. Es mayor capacidad para decidir y negociar con otras iniciativas lo que le conviene a tu proyecto y lo que no. Es lograr una participación más equitativa que te permitirá construir modelos de desarrollo más integrales y más relevantes para todos. Es decir, más sustentables. Ver más

Una de las estrategias que más usan las iniciativas de desarrollo para hacerse más autosustentables es diversificar sus fuentes de apoyo. Podríamos decir incluso que diversificar el apoyo es una supra-estrategia.

Cuando las iniciativas de desarrollo dependen del apoyo económico o político de una o pocas fuentes (gobierno, fundaciones, empresas, otras organizaciones, etc.), el miedo a perderlas les hace mucho más difícil poner sobre la mesa sus puntos de vista, formas de trabajo y prioridades y negociar en condiciones de equidad. Por eso muchas iniciativas hacen grandes esfuerzos para diversificar sus fuentes de apoyo lo más posible y así poder negociar sus propios intereses sin miedo a perder alguna de estas fuentes.

Además, entre más diversidad de fuentes de apoyo tenga un proyecto de desarrollo –como aportaciones voluntarias, puntos de vista, donaciones en línea, recursos locales, etc.– podrá cubrir más aspectos del problema con el que trabaja y ofrecer soluciones más integrales y por tanto más relevantes para todos y no sólo para unos cuantos.

Algunas iniciativas consiguen y coordinan equipos de voluntarios para colectar fondos boteando en las calles y consiguiendo padrinos para sus proyectos. Otras establecen colaboraciones con otras iniciativas o integran sus programas entre sí para compartir recursos y conocimientos. Hay las que se constituyen legalmente para facilitar la adquisición de apoyos. Otras crean sistemas para poder recibir donativos en línea. Algunas invitan a las comunidades con las que trabajan a participar para que aporten retroalimentación, conocimientos, infraestructura u otros recursos disponibles localmente (con diagnósticos participativos, dinámicas de gestión compartida, etc.). Otras educan o capacitan a sus diferentes participantes para aumentar gradualmente sus recursos de conocimiento. Otras más buscan fondos públicos, inician programas de emprendimiento o aprovechan las tecnologías de la comunicación para organizar campañas de recaudación de fondos (crowdfundings). Algunas más invierten en contratar personal dedicado a conseguir recursos, a atender a los colaboradores y a atraer participantes nuevos. En este sentido, muchas dedican esfuerzos especiales a dar certeza a quienes podrían estar interesados en apoyarlas comunicándoles de forma clara y transparente los objetivos y originalidad de sus programas, la forma en que la iniciativa maneja los recursos y el impacto que podrían lograr con su apoyo.

También hay iniciativas que lo que hacen es  aprovechar al máximo sus propios recursos para conseguir más apoyos: algunas usan sus conocimientos o experiencia, por ejemplo, vendiendo consultorías; otras se valen de sus buenos resultados para incentivar la cooperación de voluntarios y otros donantes; otras aprovechan el respaldo político que puedan tener para influir en crear leyes y reglas más favorables a la causa de sus proyectos; otras multiplican el valor del trabajo de sus comunidades o de sus aportaciones propias con fondos de contrapartida; unas más organizan sistemas de trueque con monedas alternativas, etc.

Existen muchas formas diferentes de diversificar las fuentes de apoyo para hacer más autosustentable un proyecto. ¡Mira cómo lo han hecho estas iniciativas!:
Si te interesó esta estrategia de autosustentabilidad quizá te gustará explorar estas otras: