Educación intercultural
una estrategia de autosustentabilidad
Mayor autosustentabilidad es mayor autonomía y menos dependencia a financiamientos, conocimientos o decisiones externas. Es mayor capacidad para decidir y negociar con otras iniciativas lo que le conviene a tu proyecto y lo que no. Es lograr una participación más equitativa que te permitirá construir modelos de desarrollo más integrales y más relevantes para todos. Es decir, más sustentables. Ver más
Una estrategia que usan varias iniciativas de desarrollo para hacer más autosustentables sus proyectos es impulsar la educación intercultural.
La educación intercultural es un modelo educativo diseñado para ofrecer educación relevante en dos niveles al mismo tiempo: por un lado, relevante a la vida de las comunidades y al contexto local de los estudiantes y, por el otro, relevante al contexto global en el que los estudiantes y sus familias participan también. Además de aprender español, por ejemplo, los alumnos mexicanos de comunidades indígenas que estudian con un modelo de educación intercultural aprenderán la lengua indígena de su región y quizá llevarán clases de inglés para poder mejor comunicarse con personas de otras partes de su país o del mundo. Aprenderán conocimientos locales útiles para su vida en el campo y conocimientos universales que les servirán en otros contextos también. Porque la educación intercultural busca ampliar las oportunidades de las personas lo más posible para que puedan escoger el tipo de vida que quieren llevar, sea dentro o fuera de sus comunidades.
Otro objetivo de la educación intercultural es empoderar a las personas para que puedan ir tomando el mando y la responsabilidad en la solución de sus problemas gradualmente. Por eso las iniciativas que la fomentan están buscando formar capacidad a nivel local que eventualmente podrá ayudarles a construir soluciones de desarrollo más integrales y relevantes al contexto en el que trabajan. Esto les permitirá lograr proyectos que tengan más autonomía para negociar y atender los intereses y necesidades tanto de los beneficiarios como de las comunidades en términos más equitativos.
Por las mismas razones, las iniciativas que promueven este modelo comparten la gestión y la toma de decisiones de los proyectos educativos con los distintos actores que pueden estar involucrados: padres de familia, maestros, alumnos, personal administrativo de las escuelas, etc., y también con los organismos nacionales o internacionales de la educación. Esto les permite identificar los distintos puntos de vista de cada quién, las diferentes necesidades que se tienen que atender, y las formas en las que se pueden adaptar los programas, los métodos de enseñanza, los horarios, contenidos, etc., para garantizar que los alumnos reciban una educación intercultural.
Algunas iniciativas que deciden adoptar o fomentar este modelo educativo, ya sea con proyectos propios o apoyando a los de otras iniciativas, adaptan los materiales oficiales de aprendizaje incluyendo conocimientos, personajes o temas locales para hacerlos más relevantes al contexto inmediato de los niños. Otras organizan actividades o dinámicas de participación (como gobiernos de padres o de alumnos, o eventos como ferias anuales, por ejemplo) para que las comunidades locales identifiquen qué es lo que esperan de la educación de sus hijos y propongan formas de trabajo, o para que los mismos niños expresen qué es lo que necesitan. Algunas más vinculan sus programas educativos con otros programas o iniciativas de desarrollo (de salud, acceso al agua potable, cultura, etc.) para asegurar que la escuela y el contexto en el que viven los niños se apoyen mutuamente.