Organizaciones religiosas
una estrategia de autosustentabilidad
Mayor autosustentabilidad es mayor autonomía y menos dependencia a financiamientos, conocimientos o decisiones externas. Es mayor capacidad para decidir y negociar con otras iniciativas lo que le conviene a tu proyecto y lo que no. Es lograr una participación más equitativa que te permitirá construir modelos de desarrollo más integrales y más relevantes para todos. Es decir, más sustentables. Ver más
El perfil institucional que una iniciativa de desarrollo escoge afecta sus opciones para atender los problemas y poblaciones con los que trabaja, establecer colaboraciones, y conseguir y gestionar fondos. Para algunas iniciativas constituirse legalmente como organizaciones religiosas es una estrategia que les ayuda a volverse más autosustentables porque, en muchos países, se reconoce que sus proyectos tienen como objetivo procurar un bien social y, por lo tanto, se les reconoce como una figura pública (en lugar de privada) a la que se otorgan ciertas facilidades como ventajas fiscales, o una personalidad jurídica que les permite tener patrimonio o empleados.
Las características de esta figura legal varían de país en país según la cultura y legislación, pero, en general, constituirse como organización religiosa puede servir para poder recibir apoyos con menos contratiempos y tener más facilidades en las operaciones y el fortalecimiento de la iniciativa, aun si en algunos países no pueden tener ánimo de lucro y sólo pueden ganar lo que requieren para funcionar.
Registrarse como organización religiosa puede ayudar a la autosustentabilidad de una iniciativa porque a veces esto le permite diversificar sus apoyos facilitando las contribuciones de ciertos grupos cercanos a sus causas o formas de trabajo (como asociaciones de la misma religión, creyentes, etc.). Estos apoyos pueden ser monetarios o, en muchos casos, incluir también donaciones en especie, colaboraciones o trabajo voluntario, todos los cuales contribuyen a que una iniciativa pueda diseñar soluciones más integrales y relevantes a su contexto local. Además, las facilidades legales que acompañan a las organizaciones religiosas en algunos países (como no pagar impuestos, por ejemplo), permite que se aprovechen mejor los recursos y que la iniciativa pueda ser más eficiente en sus operaciones e incluso escalarlas. Y estas mismas facilidades permiten a veces conseguir fondos para atender a poblaciones muy vulnerables (por desastres naturales, guerra, etc.) y así promover condiciones de mayor equidad en el desarrollo a nivel local y global.