Sistematizar el modelo
una estrategia de autosustentabilidad
Mayor autosustentabilidad es mayor autonomía y menos dependencia a financiamientos, conocimientos o decisiones externas. Es mayor capacidad para decidir y negociar con otras iniciativas lo que le conviene a tu proyecto y lo que no. Es lograr una participación más equitativa que te permitirá construir modelos de desarrollo más integrales y más relevantes para todos. Es decir, más sustentables. Ver más
Una estrategia que usan varios proyectos de desarrollo para aumentar su autosustentabilidad es sistematizar su modelo de desarrollo.
Sistematizar un modelo de desarrollo es organizar la información de la iniciativa. Es poder decir metas y objetivos, qué le toca hacer a cada quién, cuáles son los modos de trabajo, con qué recursos locales o externos (materiales, humanos, de conocimiento, financieros, etc.) se cuenta, cómo se consiguen y distribuyen estos recursos, cuál es el rol y cuál el perfil institucional del proyecto, por qué es diferente o innovador, quiénes se están beneficiando de su trabajo, cuáles son los obstáculos, cómo se decidió eliminarlos, qué resultados ha obtenido y qué falta por hacer, etc. Es poner en orden o crear la información que sea necesaria para poder tener muy bien definido y mapeado el proyecto, incluyendo sus estrategias de autosustentabilidad.
Algunas iniciativas han visto que cuando los planes, procesos y objetivos de sus modelos de trabajo están bien definidos, es más fácil evaluar qué falta y qué se necesita hacer, identificar obstáculos que se pueden prevenir y oportunidades que se pueden aprovechar, fijar prioridades para el manejo del tiempo, los esfuerzos y los recursos, y escoger el rol y el perfil institucional adecuados para que su proyecto sea más autosustentable. Además, esta claridad de propósito y métodos las ayuda a mejor aprovechar sus recursos para reducir la dependencia a financiamientos externos, a identificar qué tan integral y qué tan relevante a su contexto es la intervención, y qué tan equitativa está siendo la participación en el proyecto.
Al mismo tiempo, tener claro el funcionamiento del proyecto ha ayudado a diferentes iniciativas a conseguir más recursos de fuentes diversas, porque un modelo sistematizado puede comunicar y demostrar sus procesos, resultados y expectativas con mayor claridad y transparencia y despejar dudas sobre su capacidad, originalidad, honestidad o pertinencia.
Además, la experiencia de varios proyectos es que, con un modelo sistematizado, es más fácil explicar a donantes o colaboradores potenciales o a los mismos beneficiarios cuáles son los modos concretos en los que pueden participar y su potencial impacto. Esto, además de ayudar a diversificar las fuentes de apoyo, también ayuda a la efectividad de la iniciativa porque sus miembros saben mejor de qué van sus esfuerzos, lo que toca hacer a cada quién, se comunican mejor, identifican con más facilidad cómo pueden coordinar su trabajo para lograr intervenciones más integrales, etc.
Algunas iniciativas aprovechan sus informes anuales para sistematizar el trabajo del año; otras ogranizan reuniones o dinámicas de evaluación o retroalimentación con sus diferentes participantes para poder recabar la información, y otras forman equipos de trabajo para hacer este ejercicio.
Algunas iniciativas pueden escalar mejor su modelo cuando éste está sistematizado porque teniendo claros sus procesos, pueden comunicarlos mejor y dar pautas más claras de cómo se pueden replicar para que el proyecto crezca y se implemente en nuevas comunidades (con consultorías, conferencias, asesorías para la implementación de proyectos piloto, etc.). En algunos casos, estas prácticas permiten a algunas iniciativas obtener ganancias que pueden usar para invertir en sus objetivos de desarrollo.
Para otras iniciativas, tener bien sistematizado su proyecto les permite divulgarlo más fácilmente (en los medios de comunicación, sus sitios web, las redes sociales, etc.) para que más personas se convenzan de apoyar o participar.